Eva y Adán

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |

11 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ES UN PEDAZO de obra, de las que perdérsela es un pecado, grave. Veo en Pontevedra el montaje argentino Hoy: el diario de Adán y Eva, de Mark Twain y comulgo con su éxito. Son dos actores frente a un público, al mundo. El trabajo de los actores es de los que sacan humo de las palmas. Miguel Ángel Solá, él, es un monstruo consagrado, un Rodero argentino. Él, en la obra, es una estampida de palabras. Cambia de registro con el soplido de una peluca. Es el artista completo capaz de ser uno y mil rostros, todos. Ella, Blanca Oteyza, da la réplica en el escenario a semejante temporal, que es mucho. Son dos obras en una, ensambladas como un acto de amor. Hay un diario, el de Twain; y una entrevista radiofónica, muchos años después. Está la vejez, mihija, esos jarrones olvidados, casi rotos, que son nuestros mayores; está el lenguaje universal del amor, el único que deberíamos de hablar. Está la magia del teatro de siempre, de la radio novela. El secreto del montaje es que no hay montaje: sólo palabra desnuda, verbo amar conjugado hasta el abismo de la muerte. Hay humor, el rumor de la risa. Estos cómicos de la legua, de los de antes y siempre, están de gira por Galicia. No se los pierdan. Es lo que ganarán. cesar.casal@lavoz.es