El núcleo del problema

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

11 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NI EE.?UU. ni Rusia, ni China ni la India son suscribientes del Protocolo de Kioto; sí Japón y la Unión Europea. Ninguno de tales gigantes quiere pagar billete para el viaje contra el cambio climático. Por eso el presidente de las patronales europeas ha pedido que la UE cambie su estrategia, para el mismo fin y un más justo reparto de la carga. Sobreviene la petición empresarial mientras se consolida la expectativa de precios del petróleo entre los 30 y los 40 dólares el barril, que a su vez situará en lo alto los precios del gas. Europa queda pinzada así entre el coste ruinoso de la energía fósil más limpia, con menos emisión contaminante; la renuncia a la energía nuclear -excepto Francia, generadora de kilovatios para todos-, y la ventaja económica que acumularán el resto de los gigantes económicos, excepto Japón. Y el pinzamiento mayor dentro de la UE es el que corresponde a España: sobre tener el modelo energético más ineficiente de Europa, desde que se impuso la moratoria nuclear, programa actualmente un sobreconsumo eléctrico para mover las plantas desalinizadoras, propuestas como alternativa, para el sureste español, al trasvase del Ebro. Por causa de la guerra de Irak, los precios del crudo se han disparado en lugar de desplomarse. Y por causa del terrorismo islámico, indirectamente, Arabia Saudí deja de moderar los precios con aumentos de su producción petrolera. El príncipe Abdala al Saud no traga con las acusaciones que se hacen a su régimen, de responsabilidad objetiva en el terrorismo integrista. Al perro europeo, enflaquecido, todo se le vuelven pulgas. El núcleo del problema no es otro que la energía de fisión, que no contamina y, potencialmente, trivializa la cuestión del petróleo. A esa energía se le tiene puesto el veto desde el triunfo del ecologismo, antes sufragado por la URSS. No hablemos ahora del rapto sino del secuestro -energético- de Europa.