Estado y ciudadanía

OPINIÓN

EN ROMÁN PALADINO

25 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

PODER HACER y tener poder sin depender. Son las cuestiones planteadas por determinados Partidos Políticos para la sociedad y para el Estado final. Recuerdo aquel verano en el que Pujol, desde las montañas catalanas, lanzó la soflama sobre el Estado plurinacional. Cataluña, Euskadi y Galicia eran naciones que buscaban su propio Estado. El resto, España, era otro Estado con el que negociar de igual a igual. Esto es lo que pretende Ibarreche; si bien su plan contiene guiños al mundo de Batasuna, que puede desaparecer del escenario electoral, con lo que hay una despensa de votos capaces de otorgar la mayoría absoluta al PNV en las próximas elecciones vascas de la primavera. Esto también es lo que pretende Carod-Rovira; razones que obligan al presidente Maragall a escenificar en la Moncloa el discurso de Cataluña-Estado. Personalmente, no creo que el PSOE pueda permitirse algo más que el titular de la noticia, pero que resulta útil a la causa de mantener el poder en Cataluña y achicar espacio a CiU, evitando que sea aspirante a un gobierno de coalición ER-CIU. Lamentablemente, a los ciudadanos todo esto les importa un comino; lo consideran cosas de los políticos, cuyos intereses «a veces» coinciden con los de ellos. El ciudadano busca un poder que haga país, que organice la solidaridad, que resuelva los problemas sociales a los que sólo se refieren los políticos con motivo de las campañas electorales. Empleo digno, capaz de permitirle el ejercicio de la ciudadanía. Acceso a una vivienda para ser ciudadano independiente. Garantía de una justicia menos farragosa en el lenguaje, más rápida, menos partidaria. Establecimiento de unas pensiones capaces de mantener la autoestima del jubilado. Dotación suficiente para que la sanidad pública garantice la atención «a tiempo» y suficiente de los usuarios del sistema nacional de salud. Esta autoafirmación de ciudadanía es la cuestión social. La autodeterminación de naciones dentro del Estado es la cuestión política. Las comunidades que conforman el Estado de las Autonomías son fragmentos del Estado. Todas sin excepción. Sus Estatutos pueden ser revisados, pero no es de recibo hacer diferencias por razones históricas. ¿Acaso hay alguna región o provincia que no tenga razones históricas para ser y hacer uso del poder descentralizado a favor la vertebración social de sus ciudadanos?