La temperatura de ETA

MANUEL MARLASCA

OPINIÓN

07 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

MIENTRAS en el Cáucaso siguen contando los muertos en el inexplicado asalto a la escuela de Osetia del norte, aquí ha saltado Arzalluz a la palestra para decir que el Gobierno de Zapatero está hablando con ETA, lo que se ha apresurado a desmentir el Ejecutivo socialista, a comprender Carod Rovira -no se olvide su encuentro con los dirigentes etarras de principios de este año-, imagino que a satanizar el PP y a capitalizar Herri Batasuna a la que Atutxa -presidente de la Cámara vasca- le gustaría ver participar en unos comicios, si ETA anunciara una tregua. En pocos días, cuando se aporten las pruebas -que las habrá- de las conversaciones, nos contarán que el Gobierno de Zapatero lo que ha hecho es «tomar la temperatura de ETA», término que acuñó Rafael Vera, sin duda uno de los hombres que más y con mayor eficacia luchó contra los etarras, sin renunciar por ello a encuentros a distintos niveles entre el Estado y la banda terrorista. Conste que no es baladí, sino absolutamente intencionada, la mención que he hecho al comienzo de estas líneas de lo ocurrido en la república rusa de Osetia del norte. Nos enfrentamos, se enfrenta el mundo desde el 11 de septiembre de 2001, a una guerra con un nuevo enemigo, el terrorismo, como acertadamente explica la economista, periodista y experta en terrorismo internacional Loretta Napoleoni en su libro Yihad . Aunque cabría decir mejor un nuevo/viejo enemigo, cuyas dos principales novedades son su financiación, que genera billón y medio de dólares al año (el doble que el PIB británico), tal como desvela la Napoleoni, y los terroristas suicidas, entre ellos mujeres. Desde esta perspectiva, ETA empieza a parecernos antediluviana; frente a la sofisticada financiación de otros grupos, la banda terrorista vasca obtiene la suya del llamado impuesto revolucionario; frente a situaciones límite de otros pueblos que han servido de coartada para otros terrorismos, el discurso de ETA se ha quedado absolutamente vacío, si es que alguna vez tuvo un mínimo de coherencia; y desde luego, en lo que yo conozco, los valientes gudaris del tiro en la nuca, andan en las antípodas de la autoinmolación. Ante ello, no sé si es bueno tomar la temperatura a la banda. Y a lo mejor es lo que ha hecho el Gobierno de Zapatero.