DESDE EL 11 de octubre, primer viaje comercial de los trenes AVE entre Lleida-Zaragoza-Madrid, y viceversa, por esta línea de alta velocidad han circulado en ambos sentidos más de 5.300 trenes, sin ningún problema que haya merecido la atención pública, cumpliendo el horario previsto y a plena satisfacción del usuario, que es el que importa y de lo que se trata. En este tiempo no se han cumplido las previsiones de cientos de agoreros ni las profecías del Nostradamus autóctono, el presidente del Colegio de Geólogos de Aragón, que afirmó que él y su familia no viajarían nunca en el AVE porque el trazado pasa por una zona de dolinas y la vía se hundirá. Ni las lluvias intensas del invierno y de la pasada primavera torrencial, ni ahora las gotas frías de septiembre, que causaron entonces y han provocado ahora inundaciones en buena parte de Cataluña, de Aragón y del levante español, han podido con el trazado ferroviario, por el que han circulado todos los días, sin miedo a la climatología, las distintas composiciones para viajeros que recorren los 492,5 kilómetros de su actual trazado, camino del que completará el acceso a Francia por la Junquera. Tampoco el miedo a las amenazas de los fundamentalistas islámicos del 11-M ha frenado a los ciudadanos el uso de esta infraestructura de primer orden, ahora vigilada día y noche por distintos servicios de seguridad para que los terroristas no se salgan con la suya y nos organicen otra masacre en nombre de un fanatismo religioso que no está en sus libros ni en la religión que dicen practicar. Pero a lo que íbamos, por más que se empeñaron los catastrofistas, incluido el irresponsable colegial, el AVE a Lleida goza de buena salud y nadie se acuerda ya de los nueve meses de retraso con los que inició su andadura, ni clama para que alcance pronto los 350 kilómetros por ahora para lo que ha sido construido. Todo se andará cuando entren en funcionamiento las primeras unidades previstas de los Talgo y Siemens diseñadas para esa velocidad y se ultime la instalación del sistema de señalización ERTMS, desarrollado como solución de interoperatividad entre las redes europeas a las que va a servir. Las dolinas, esas formaciones geológicas de sobra conocidas y que los geólogos e ingenieros de caminos, canales y puertos saben tratar convenientemente desde tiempo inmemorial cada vez que se diseña y ejecuta una obra pública, han servido para dar notoriedad mediática a algunos demagogos, pero no para frenar el desarrollo de esta importante infraestructura.