Terrorismos en liza

JOSÉ JAVALOYES

OPINIÓN

06 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ANP (Autoridad Nacional Palestina) se rasga las vestiduras ante la insensibilidad del mundo frente a la que está cayendo con los días de penitencia aplicados por Ariel Sharon. Más de 80 palestinos muertos y casi 300 heridos, en el momento de escribir estas líneas. Sólo la Casa Blanca había hecho una suave advertencia, con ruego de que no se siguieran pasando, y únicamente la Liga Árabe pedía sin éxito la intervención de la ONU para detener una matanza que eleva el terrorismo de Estado a las artes mayores de la infamia y la barbarie. La Liga, que estaba desaparecida o parecía muerta luego de que trascendieran al mundo las matanzas en Darfur, quizá porque Sudán es uno de los Estados que la integran, sólo denuncia la sangre cuando la que se derrama y corre es sangre de los suyos, no cuando los suyos la derraman, especialmente si es en cantidades africanas. Ningún terrorismo es menos malo que otro. En la guerra entre terrorismos, como la que cursa en Oriente Medio, puede haber un bando aun peor que el otro, dentro de una asimétrica contienda de ilegitimidades sin fondo. Pero ninguno puede reclamar la superioridad, o la excepción en el cupo de las condenas. El terrorismo de ahora en Palestina es el desenlace de la Intifada inducida por Sharon, y la represión que hace Sharon no sería posible sin la corrupción arafatiana que desmedula moralmente la dialéctica de resistencia nacional palestina. La traición y la delación están allí tiradas de precio. Por dos duros tiene el Mossad pelos y señales de los mandos mayores, medianos y pequeños de la resistencia. Así los caza cuando se tercia, a golpes de misil disparados desde lo que sea. De vez en cuando matan los palestinos a algún confidente, pero el escarmiento no sirve de nada. En Irak, sin embargo, quienes compran la información son los terroristas y la resistencia nacionalista iraquí. Pero este tráfico de datos mortales es una fortuna -robada- la que lo sustenta.