Dudas en Estados Unidos

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

21 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS ESTADOUNIDENSES, a once días de las elecciones presidenciales, se mantienen firmes en la duda: no les gusta Bush, pero tampoco se fían de Kerry. Es lo que revelan las encuestas: un empate. En estas condiciones, ¿quién ganará? El actual presidente tiene a su favor la imagen (que cultiva) de «jefe militar» capaz de derrotar al terrorismo internacional. En casi todo lo demás, Kerry aparece mejor situado. Pero resulta que el terrorismo es el asunto estrella. Y Bush, el presidente que se equivocó al invadir Irak, se ofrece ahora como el líder más indicado para resolver el caos que él mismo creó con su belicosa torpeza. ¿Se entiende el galimatías? Sí, aunque no sea fácil. Bush ya no trata de convencer de la bondad de su guerra, pero sí de que él es el único que puede darle un carpetazo que deje a EE. UU. en buen lugar. ¿Hay alguna razón para creerle? No. Pero el discurso de Kerry, ocasionalmente errático, tampoco ofrece las garantías necesarias. Es como si los estadounidenses quisieran castigar a Bush, pero después de que haya arreglado lo que desarregló. Lo cual no es fácil, porque, aunque ha frenado sus impulsos guerreros (ya no habla del «eje del mal», ni su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, presume de que puede librar dos guerras al mismo tiempo), todavía puede empeorar la situación. De ahí las dudas. De ahí el empate. ¿Una sociedad dividida? Es la tesis que manejan algunos, pero quizá se trata tan solo de una sociedad desconcertada, que sufre el miedo (al terrorismo) que aviva Bush y que no acaba de encontrar en Kerry lo que desea: una solución sin claudicaciones que no desemboque en un Vietnam. Entonces surge la pregunta más simple: ¿Quién es mejor para combatir el terrorismo y solucionar lo de Irak sin revivir un episodio de derrota como el de Indochina? La respuesta a esta pregunta (muy común) de momento favorece a Bush. Decía Thomas Mann que la guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz. Pues bien, una vez metidos en la «salida cobarde», incluso los que quieren la paz dudan cómo conseguirla, y los que están fuera del conflicto (Francia, Alemania, Rusia) tratan de no inmiscuirse. Así de inexplicable podría ser la victoria de Bush.