Trillo nos debe dos dimisiones

JOSÉ VARELA

OPINIÓN

23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA DESVERGÜENZA necesaria para escudarse tras la cúpula militar para eludir la responsabilidad derivada del accidente del Yak-42, que costó la vida a 62 militares españoles, sitúa al diputado Federico Trillo en el paradigma del político que antepone a todo su apego por el cargo. Trillo nos debe a los ciudadanos no una sino dos dimisiones: la primera, la del ministro, pendiente desde el día del accidente; la segunda, la de diputado desde la comparecencia de Bono. Para ahorrarnos el sonrojo de ver cómo se esconde detrás de quienes le fueron leales.