LOS RESPONSABLES de la limpieza en las ciudades deberían reclutar a los barrenderos entre aspirantes a poetas y promulgar un bando exonerándolos de retirar en otoño las hojas que caen al suelo, esas que han cantado los poetas de todas las generaciones, las que cambian de color en los árboles y según tengan uno u otro pigmento (carotenoides o antocianinas) pasan del verde, al amarillo y al oro, o al anaranjado, al rojo y al carmesí. Las que mecidas por el viento se desprenden de las ramas y se esparcen por aceras y calzadas, sobre parques y paseos; las que al pisarlas despiertan rumores, recuerdos, sensaciones, olores... En las ciudades no hay ya tiempo para el otoño. No hay espacio para sus hojas ni para un estado de ánimo en la estación propicia para la mudanza. Con saña a veces, los barrenderos las retiran con sus escobas mecánicas, con esos artefactos a motor, ruidosos y malolientes, que las agrupan en corros para que otra máquina aún más grande y ruidosa las engulla en su panza. Los barrenderos nos quitan de las ciudades el otoño como antes nos quitaban la tierra con la que jugábamos a las chapas. Sin embargo, nos dejan la suciedad de las calles, los papeles, las latas, los plásticos... ¿Quedará algún barrendero que lea los versos de Neruda?: Te recuerdo como eras en el último otoño./ Eres la boina gris y el corazón en calma./ En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo./ Y las hojas caían en el agua de tu alma/¿/Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:/ boina gris, voz de pájaro y corazón de casa/ hacia donde emigraban mis profundos anhelos/ y caían mis besos alegres como brasas. / Cielo desde un navío. Campo desde los cerros./ Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!/ Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. /Hojas secas de otoño giraban en tu alma. ¿Queda algún barrendero que nos deje las hojas secas de otoño sobre las calles, los jardines y las alamedas para contemplarlas y para que podamos escuchar su algarabía al pisarlas, sentir el tiempo tibio, presentir el invierno y recordar a nuestros seres queridos?