La bella durmiente y los zorros

| LUIS VENTOSO |

OPINIÓN

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A PESAR del manual de buenas maneras económicas de la UE, España muestra aún tics de Estado precapitalista y a veces el Gobierno manosea la gran empresa privada sin rubor. Repsol es la primera petrolera española y la séptima del mundo; todo un coloso. Alfonso Cortina fue proyectado hacia la presidencia de la compañía por propulsión digital de Aznar; de hecho, su nombramiento coincidió con el aterrizaje en Telefónica del inolvidable Juan Villalonga, temible gestor, pero brillante ex compañero de pupitre del ya ex presidente. Ahora ocupa La Moncloa el PSOE, pero el gran juego de gobernar por empresa interpuesta continúa. El ministro catalán José Montilla es la cabeza de puente de Pasqual Maragall en el Consejo de Ministros que preside Zapatero. Desde que Montilla ocupa la crucial cartera de Industria, la apetitosa Repsol ha cambiado de sherif. El ejecutivo catalán Antoni Brufau, jefe de Gas Natural, ha sido premiado a mayores con las riendas de la petrolera. Una jugada maestra del lobby político catalanista que sostiene a un Zapatero en minoría. Cataluña posee ahora todos los resortes de un enorme conglomerado energético; así que pueden dar por seguro que la red autonómica será renovada a saco, que las inversiones de las público-privadas Repsol y Gas Natural serán formidables allí y que los catalanes han dicho adiós a la carestía y los apagones. Los ocho diputados de Esquerra reciben un nuevo caramelo a cambio de su cicatero apoyo a los primeros presupuestos de Solbes. Pero claro, de cara a futuros sustos, ZP siempre gobernaría con más holgura contando también con los parabienes del PNV (7 diputados). Además, se aproximan las elecciones en Euskadi y urge hacer guiños a una comunidad que presiona como nadie, merced a su eterna queja nacionalista. Pues ahí va el gesto: Montilla llama a Brufau y le cuenta que tiene una patata caliente en el País Vasco, que se llama Izar Sestao. ¿Qué tiene que ver el gas con los barcos? No demasiado, pero el lobby catalán es ingenioso: Montilla le encarga a Brufau que dé la orden para que Gas Natural construya un buque gasero en Izar Sestao. Concluye el Consejo de Ministros de ayer. Montilla sale ufano a los focos y anuncia que Gas Natural hará un súper-metanero en Sestao. El astillero vasco tendrá así carga de trabajo para tres años. ¡Salvado! Y colorín colorado, el cuento del nuevo éxito de Cataluña y Euskadi se ha acabado. (¿Y Galicia no sale? Sí, pero en otro cuento: La bella durmiente de don Manuel ).