No ahorre, gaste

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

BOUZA

19 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN 1995 el ministro de Economía y Hacienda del último Gobierno de Felipe González, Pedro Solbes, recomendó a todos los españoles que nos hiciéramos planes privados de pensiones porque el futuro de las públicas no era muy boyante. Desde aquel entonces siete millones de titulares en cinco de hogares han suscrito fondos de pensiones, hasta suponer el 7% del PIB español -aún lejano del 35% que representan en Irlanda-, porque no se creen que la Seguridad Social pueda con la carga que le va a caer encima cuando ellos lleguen a la edad de jubilación. En éstas estábamos cuando el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dependiente orgánicamente de Pedro Solbes, a día de hoy de nuevo ministro de Economía y Hacienda, ha anunciado que se «suavizará» el tratamiento fiscal a los planes de pensiones porque los ricos con 120.000 euros anuales de renta son los beneficiarios de estos programas. A los ricos les ha tenido sin cuidado este globo sonda del señor Fernández Ordóñez porque ni uno solo utiliza estos sistemas para deducir de sus ingresos anuales 6.000 euros, pero a los siete millones de los otros «ricos» (¡que más quisiera este país que tener siete millones de ricos!), ciudadanos previsores que aceptan de antemano que el Estado les fallará y no cumplirá sus compromisos o que, simplemente, pretenden vivir sus últimos años más holgados y sin depender de hijos o familiares para atender sus necesidades o caprichos, han dado un brinco y sus gritos se han multiplicado por radios, televisiones, bares, tabernas y mercados, hasta obligar a la vicepresidenta política del Gobierno y al propio Solbes a apagar el fuego declarando que lo dicho por Fernández Ordóñez no es anuncio sino reflexión. Sea esto último o lo primero, el Ejecutivo, incumpliendo la máxima social de no crear problemas donde no los hay, ha vuelto a propiciar un escalofrío al cuerpo del ciudadano y lo ha hecho el mes en el que los bancos recuerdan a sus clientes que metiendo unos euros en planes de pensiones difieren para cuando los rescaten la fiscalidad que ahora se ahorran. De paso han perjudicado al eficiente sistema financiero español y han vuelto a ir contra el sentido común y a favor de una actitud muy española y muy perjudicial: pensar más en el papá Estado que en el esfuerzo personal. Ahora que nos habían caído unas gotas de calvinismo y empezábamos a seguir la corriente de los ciudadanos jubilados de esos países que eligen España para vivir con dignidad y alegría de sus planes de pensiones viene el señor Fernández Ordóñez y nos retrotrae a la España negra del machamartillo. Está visto que no ganamos para sustos.