NUESTROS gobernantes han montado un circo y le están creciendo los enanos. El equipo de Zapatero apostó por Kofi Annan, secretario de la ONU, como referente de política internacional. Ahora sus empleados han pedido la dimisión del jefe por serias irregularidades. Para mayor escarnio, su hijo Kojo será objeto de investigación para aclarar un sustancioso cobro de fondos del programa Petróleo por alimentos, concertado con Sadam Huseín, gestionado por su padre y cuyos ingresos filiales se canalizaron a través de una empresa suiza. Esclarecedor sobre la legalidad y moralidad del organismo mundial. La ONU decepciona y ahora toca amigarse con Estados Unidos, a donde han mandado a los Reyes para que hagan un milagro. Para compensar, el Gobierno invita a Chávez, un líder de sus preferencias más íntimas, uno de los duros de la OPEP que propone fortalecer el cártel para disparar los precios del petróleo. Llega cuando tramita una ley mordaza contra la libertad de expresión en Venezuela. Aquí lo llevan a la universidad para impartir lecciones de economía y democracia. Moratinos le añade una medalla al victimismo acusando al Gobierno anterior de apoyar un golpe contra él. Y en la línea de asociación con el eje despótico internacional, se estrechan relaciones con la Cuba de Fidel Castro. España se apunta al unilateralismo reaccionario en contra de la mayoría de las democracias del mundo. En política interior los socialistas andan revueltos. Unos piden el indulto de Vera y otros lo deniegan. Unos están por el apaciguamiento con Batasuna y otros sostienen mano dura. Y encima algunos diputados faltan a las sesiones del Congreso. Por eso no se aprobó el cambio de la ley orgánica del Poder Judicial, que exigirá un escándalo reglamentario para repetir la votación. Seguimos con una justicia supuestamente injusta hasta que sus señorías cambien a unos jueces y pongan a otros políticamente más correctos. Y a nosotros, gallegos periféricos de la España plural, se nos trata como mansos útiles. Rubalcaba dice que tendremos más fondos que nunca, pero parece que solo llegarán por trazados virtuales; lo último del tren no se sabe si es para reír o llorar. Eso sí, se formará una comisión en el Congreso para estudio del fondo marítimo tras el Prestige y su impacto en el cangrejo peregrino. La verdad es que uno no entiende a este gabinete, no es posible hacerlo peor en tan poco tiempo. Resulta que el Gobierno anterior dejó las arcas llenas, cierta entidad internacional y malos modos comunicando. Pero el nuevo no ha hecho más que despilfarrar la herencia recibida, sin corregir sus defectos. Eso les pasa por querer gobernar al revés, a la contra sistemática de sus antecesores. Entonces España iba aceptablemente bien, y ahora va de mal en peor. De momento el país está que no lo reconoce ni la madre que lo parió. Tal como en su día quería y logró Alfonso Guerra. La historia se repite, como caricatura, y a ritmo acelerado.