SE ASEGURA que los productores de cava notan los efectos de los mensajes que recomiendan no consumir productos catalanes. En el juego de la acción-reacción no se sabe quién, aunque podemos dar por hecho que es un cretino, intenta dar una patada a Carod en el culo de los industriales de su país catalán. Es la réplica a aquella estúpida llamada de Carod Rovira para que Cataluña no apoyara los Juegos Olímpicos de Madrid del 2012, que sin necesidad de estas trampas parecen estar en el aire. ¿Qué puede ocurrir? Entre otras cosas, que haya un sensible perjuicio para los intereses de una comunidad española, y que no pocos catalanes lleguen a olvidar el origen del conflicto y se sientan una vez más heridos en su orgullo además de en su cartera. Todo porque unas docenas, o cientos, o miles de españoles seguidistas, secunden al pie de la letra los consejos de uno o varios personajes primarios que han organizado esta campaña. Unos y otros pueden decir babosadas, pero no enfrentar a los pueblos. En esta hora, me parece tan necesario que las personas sensatas de cualquier rincón del país brindemos con cava catalán en las Navidades, como aceptar las llamadas a otras causas nobles a las que se nos invita en estas fechas. Aquel encantador de serpientes que en malhadada hora pudo aprovechar la tribuna de Las cerezas , el programa televisivo de la monfortina Julia Otero, emparejado con otro representante de la España insólita, ahora pide disculpas y dice que fue manipulado cuando pidió el boicot a Madrid. Si ha venido a la política para presentar estas originales disculpas, no creo que su aportación pase, como hasta ahora, del esperpento. Si tiene que pedir perdón cada vez que ofende a la inteligencia, el señor Carod Rovira no va a tener tiempo para otras maniobras ni para entrevistas dudosas. En caliente, como dice él que se manifestó, también en frío, como conviene actuar, no me cohíbo al anunciar que festejaré con cava catalán estas navidades. Y les recomiendo a ustedes lo mismo.