En la trampa

MANUEL MARLASCA

OPINIÓN

03 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

CREÍAMOS que el lendakari nunca aceptaría los votos de Batasuna para aprobar su plan, o eso es lo que dice ahora Jordi Sevilla, el evanescente ministro de Administraciones Públicas; ¿ni siquiera -cabe preguntarse- cuando con su abstención Batasuna propició la aprobación del plan en Comisión parlamentaria? Resolvimos despenalizar la convocatoria ilegal de un referéndum no sé si porque lo había penalizado el gobierno Aznar o, como dice ahora también Sevilla, para evitar el centrismo y el victimismo, constante en los gobernantes vascos a lo largo de la historia. Recibiremos al lendakari en Moncloa no para iniciar negociación de gobierno a gobierno, como pretende Ibarretxe, sino para que se entere de que al Gobierno español no le gusta su plan secesionista cosa que, por lo visto, no se le puede comunicar por teléfono. No recurriremos de momento al Constitucional, a pesar de que nos lo pide nuestra compañera vasca Rosa Díez e imagino que buena parte de la sociedad española, porque antes queremos que los vascos y vascas -que diría el lendakari- se enteren bien del plan. En el Congreso de los Diputados rechazaremos el plan, porque el Partido Popular sumará sus votos a los del PSOE. Y, por supuesto, sabemos que Ibarretxe y los nacionalistas harán del plan y de su rechazo por la Cámara Baja de la nación española (patria común e indivisible de todos los españoles, según se puede leer en el artículo 2 de la Constitución de 1978, todavía vigente, que uno sepa) piedra angular de la campaña electoral de mayo. Pero no haremos del «frentismo» estrategia electoral, a la vista de los resultados que el tándem Redondo (PSOE)-Mayor Oreja (PP) dio en las pasadas autonómicas vascas, con lo que los vascos y vascas -que diría el lendakari- nos darán a los socialistas la mayoría para gobernar en Euskadi. Y si Ibarretxe, mientras, convocara un referéndum para que los vascos y vascas aprueben el plan, entonces recurriremos al Constitucional. Y si a pesar de todo ello el plan Ibarretxe saliera adelante, ¿qué hacemos, queridos Zapatero y evanescente Jordi Sevilla? ¿A quién vais a llamar -el tuteo es una simple licencia- para que os saque de la trampa en que habéis caído: A Sabino Arana y a Xavier Arzalluz o a Carod-Rovira y a Maragall o a Rodríguez Ibarra y a José Bono...?