EN ASIA aseguran que el elefante es el mejor amigo del hombre. En Indonesia, en la India, en Sri Lanka, en Laos o Camboya lo creen firmemente Tengo ante mí una fotografía reproducida por este diario; en ella dos elefantes ayudan a desescombrar los restos de unas ruinas causadas por el maremoto, retirando con sus trompas vigas y cascotes. El elefante asiático es prácticamente un animal doméstico. Dotado de una gran inteligencia en correspondencia con el tamaño de su cerebro, lo que le posibilita tener muy desarrollada la memoria, goza de una larga longevidad. Es dócil y no resulta difícil entrenarlo para tareas básicas de colaboración directa con el hombre. El elefante asiático es el más frecuente en los circos por sus dotes para ser adiestrado. Conocí, supe por los viejos domadores de las compañías itinerantes, de la buena suerte que según una vieja tradición proporcionan estos animales a las gentes de la farándula circense cuando cuentan con uno o más de ellos en su elenco. Me dieron noticia de su carácter ciertamente rencoroso cuando me contaron la historia de Simba , un paquidermo de muchos quintales que fue la estrella del circo inglés de Harry Cotten. Simba había sido maltratado en los primeros años de su vida por un joven cuidador hindú. Fue comprado y viajó a Europa integrándose en la troupe viajera del circo. Estando actuando en la capital británica, se salió de la pista y dirigiéndose a un espectador sentado en la grada, lo cogió con la trompa y lo aplastó contra el suelo hasta matarlo. Aquel espectador había sido el cuidador que muchos años atrás, en la India, maltrató a la estrella del circo. Radicalmente distinta es la historia de Sabú , un elefante del zoo de Berlín. Sabú tenía un cuidador que redimía una condena trabajando en el parque zoológico. Se ocupaba de cuidar al gigante asiático, al que mimaba como quien tiene en su hogar una mascota. Llegó el día en que aquel hombre cumplió su condena y dejó sus tareas en el zoo berlinés. Sabú enfermó de tristeza, dejó de comer y lo invadió una suerte de melancolía que acabó con su vida. Son historias para ser contadas, relatos orales del mejor amigo de los hombres según una creencia popular de los pueblos de Asia que dice que Dios creó al hombre a la vez que al elefante, para que juntos habitaran la tierra. El último de los mamuts está colaborando en la reconstrucción de los territorios devastados por la tragedia que asoló los países asiáticos, por algo en las culturas religiosas de la India uno de los dioses principales que protege al hombre, Ganesh, se representa en forma de elefante.