La gran coalición

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

ISRAEL, que también sabe mucho del acoso del terrorismo y se encuentra amenazado como nación, acaba de dar un ejemplo de inteligencia, sensatez y de sentido de la realidad al formar una gran coalición entre el Likud y el Laborismo para aumentar así la base de la legitimidad política que ha de acometer una importante y estratégica negociación con la dirección palestina saliente de las urnas. Todo lo contrario que aquí. En España, el presidente persigue a la leal oposición y chalanea con los nacionalistas, recibiendo a un chantajista en su residencia oficial, incluso antes que a los demócratas, lo que representa un significativo insulto desde el punto de vista simbólico, así como una estupidez más a añadir en su escalofriante suma y sigue de frivolidades y despropósitos. Claro que ZP ha llegado al poder tras el mayor atentado terrorista de la historia de España y se mantiene gracias a los votos de los aliados, beneficiarios, o instrumentos políticos de los terroristas. El PSOE de ZP no se comporta como un partido socialdemócrata homologable con los europeos, quizás porque en su líder parecen dominar el revanchismo, la estulticia e indigencia técnica y la cobardía. O la inmoralidad del que sacrifica el bienestar y libertad de su país a mezquinos cálculos electoralistas. Ante una crisis tan grave como la que padece España, los militantes y votantes honrados del PSOE deberían reaccionar antes de que sea demasiado tarde. Como se teme The Wall Street Journal, a los actuales dirigentes socialistas les va a caber la triste gloria de emular el desastre de los Balcanes. Si sigue la incapacidad socialista probablemente no va quedar otra solución que plantearse una gran coalición al estilo israelí, entre el PSOE y el PP; pero ¿qué podemos hacer con ZP y su triste cuota para que se parezca a un Simon Peres?