E pur si muove

OPINIÓN

21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SI GALILEO Galilei escudriñase el Plan Galicia con el mismo interés, el mismo tesón y la misma curiosidad con la que escudriñó el universo con su telescopio hasta descubrir que la Tierra y otros planetas de nuestro sistema solar giran alrededor del Sol y éste sobre su eje, diría por lo bajito lo mismo: «Y sin embargo se mueve», por más que los integrantes del tribunal del escepticismo se empeñen en lo contrario. Se mueve y existe, y no es abstracto sino concreto porque no otra cosa es el impulso anunciado esta semana por el Gobierno a la línea ferroviaria de alta velocidad que, en palabras de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se construirá «en las mismas condiciones» que recogía el Plan Galicia e incluso se mejorará con la electrificación del Eje Atlántico. Las carencias históricas de infraestructuras en Galicia, remediadas casi las de carretera y aéreas pero deficientes aún en un gran puerto en la fachada atlántica, en las ferroviarias y en las relativas a la sociedad de la información, no se saldarán en poco tiempo ni de una tacada, pero serán antes de lo que dicen los descreídos, más tarde de lo que pregonan los optimistas y, en cualquier caso, en hora. Para el gran puerto de A Coruña, removidos los obstáculos con el tesón y la fe de Francisco Vázquez, ya está adjudicada la obra a una UTE de empresas, y para los nuevos caminos de acero los partidos políticos tienen que dejar de ponerse zancadillas y responder cuanto antes a una pregunta dejada ahí por Magdalena Álvarez con intención aviesa. Me refiero a la decisión de si la nueva línea ferroviaria será sólo para pasajeros o mixta. En su reunión del pasado lunes con el candidato del PSdeG-PSOE a la Presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, la ministra dejó dicho que el proyecto «está abierto» a que se pueda incorporar el tráfico mixto de mercancías y pasajeros, «siempre que así lo decidan los gallegos y que haya un consenso amplio sobre esta modificación». Pues que esa sociedad gallega que vibró con el Prestige se vertebre definitivamente y exija a sus representantes una rápida, definitiva, mayoritaria y consensuada respuesta, después de estudiar las ventajas e inconvenientes de una y otra modalidad. Porque entre las primeras, y no es pequeña, está la de aprovechar la construcción del nuevo puerto de A Coruña para dar rápida salida y entrada a las mercancías que pasen por sus dársenas futuras y esto sólo se podrá hacer con eficacia si las comunicaciones terrestres (tren y carretera), marítimas y aéreas se conciben como un gran complejo intermodal, bien conectado con los centros de producción y consumo de Galicia, del resto de España y de Portugal. Como dijo a este firmante Giovanni Agnelli, el avvocato , en 1983, «los empresarios somos responsables de fabricar productos competitivos de puertas adentro de nuestras fábricas. A los poderes públicos les pedimos únicamente que de puertas afuera nos pongan las infraestructuras que nos permitan llegar a los mercados los primeros y al menor coste». Que así sea también en Galicia y que nadie haga de esto política de partido y cainita. Optimismo, manos a la obra y a trabajar, que Galicia se está poniendo en hora y el plan existe, e pur si muove .