¿Socavón=Prestige?

LUIS VENTOSO

OPINIÓN

07 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA OBRA de un túnel para la línea 5 del metro de Barcelona ha provocado varios socavones y ha dejado en la calle a 1.054 vecinos del barrio del Carmel. El domingo, el presidente de Cataluña visitó la manzana evacuada. Atosigado por la lógica protesta vecinal, Pasqual Maragall alegó que el caso era «una desgracia tan grande como el Prestige ». ¿Acertó con el símil? La situación en el Carmel es lacerante. Pero podría resultar útil pasarle a Maragall una chuletilla con los datos elementales del Prestige : La tragedia medioambiental gallega la causó una lata de sardinas de una naviera griega; el drama de los vecinos de Barcelona ha sido provocado por una negligencia de los técnicos contratados por la Generalitat para construir el metro. El Prestige vertió 60.000 toneladas de petróleo. Aunque no alcanzó el mítico Mediterráneo, el chapapote pringó 4.100 kilómetros de la costa norte, desde A Guarda a Fuenterrabía. El fuel barnizó 376 playas gallegas. La pesca y el marisqueo estuvieron prohibidos durante meses, privando a 20.000 personas de su medio de vida único y directo. Las labores de limpieza y regeneración obligaron a gastar 900 millones de euros y las indemnizaciones a los marineros costaron otros cien (con sólo un poquito más de parné, se podía haber pagado entero el AVE entre Galicia y Madrid). Con la costa ya aparentemente limpia, el pecio, sumido a casi 4 kilómetros de profundidad, seguía siendo una bomba de relojería. Hubo que vaciarlo. Un alarde de ingeniería de vanguardia que costó otros 100 millones de euros. El Prestige está considerado, tras Chernobil, la segunda mayor desfeita ecológica que ha padecido Europa. Y el problema es endémico: en los últimos 30 años, Galicia ha sufrido siete accidentes similares. La media aterra: ¡un shock cada cuatro años! Las imágenes de la costa gallega emporcallada dieron la vuelta al planeta. Veinte mil personas anónimas aparecieron en Galicia para echar una mano, en la mayor ola de solidaridad vista en España. ¿Similitudes con el Carmel? Alguna hay, sí: gobiernos poco finos. El Ejecutivo de Maragall toleró un método inseguro para excavar su túnel. Los gobiernos de Aznar y Fraga no habían dotado a Galicia de medios mínimos para afrontar los riesgos de la concurridísma autopista marina que pasa frente a Fisterra. Fraga llegó a la costa ocho días después del S.O.S. Maragall aún tardó más: visitó el Carmel diez días después del primer socavón. El Gobierno de Aznar tergiversó la información (el mismo pecado que los echaría de La Moncloa) y dejó a Galicia a su suerte largos días. Para enjugar esa falta clamorosa y compensar al país herido, prometieron un Plan Galicia . Es decir: las mínimas infraestructuras con que se está dotando ya a todas las autonomías. Pero el curso de las obras es agónico. Cada paso nímio exige alardes reivindicativos, que contrastan con el mimo a Cataluña (sus nacionalistas sustentan a Zapatero), el desvelo con el Madrid preolímpico, o las dádivas a Andalucía (su deuda histórica fue apoquinada nada más llegar ZP). Por cierto: en Galicia no tenemos problemas con el metro. Aunque contamos con dos grandes urbes congestionadas, aquí no hay perras para excavar ni un solo túnel.