DE NO SER por el efecto invernadero, la temperatura media en nuestro planeta sería de 18ºC bajo cero. El vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2) y otros gases atmosféricos actúan como las paredes de un invernadero, dejando pasar hacia el interior la luz del Sol pero dificultando que el calor en que se transforma escape al exterior. Desde la revolución industrial, el uso generalizado de combustibles fósiles, como el carbón o los derivados del petróleo, ha supuesto la emisión de grandes cantidades de CO2 cuya concentración en la atmósfera se ha incrementado en un 35%. Por otra parte, es un hecho constatado que la temperatura media del planeta se ha disparado en los últimos 30 años, con un aumento de 0,5ºC que ningún fenómeno natural puede justificar. ¿Está el calentamiento del planeta relacionado con las emisiones de CO2? Los científicos que saben del tema opinan que sí. La atmósfera es un sistema muy complejo y resulta difícil elaborar un modelo para saber con certeza qué consecuencias tendrán en el futuro las emisiones de CO2. Con objeto de coordinar y evaluar las investigaciones relacionadas con el calentamiento del planeta, Naciones Unidas auspició en 1988 la creación del Comité Internacional para el Cambio Climático (IPCC). Este organismo emite informes periódicos en los que se analizan los trabajos de climatólogos, especialistas en modelos matemáticos, químicos atmosféricos, oceanógrafos, meteorólogos, astrofísicos y geólogos cuyas aportaciones son esenciales para comprender las claves del problema. Lógicamente, en una comunidad tan amplia, integrada por miles de científicos de especialidades tan diversas, hay opiniones encontradas sobre aspectos puntuales. Pero que nadie se engañe: los informes del IPCC reflejan un consenso extraordinario sobre las causas y evolución del cambio climático. La abrumadora mayoría de los científicos competentes en la materia creen demostrado que el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) supondría un incremento de la temperatura media del planeta cuyas consecuencias son difícilmente previsibles, pero posiblemente catastróficas. Las discrepancias se limitan a cuestionar si los efectos del calentamiento se han sobrevalorado, o si por el contrario las previsiones son excesivamente optimistas. Las conclusiones del Comité Internacional para el Cambio Climático (IPCC) constituyen el fundamento científico del Protocolo de Kioto, un acuerdo por el que los países firmantes se comprometen a mantener las emisiones de CO2 dentro de la cuota que tienen asignada. Es de suponer que los efectos de su entrada en vigor tardarán en materializarse, pero los riesgos asociados al calentamiento global bien podrían justificar su elevado coste social y económico. Más información en páginas 2, 3 y 4