Clint

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

He vuelto a ver Million dollar baby , la película de Clint Eastwood que arrasó en los Oscar, para convencerme de que no había visto dos filmes en uno: Toro salvaje y Mar adentro . Fue una duda que me quedó la primera vez, porque la historia transgrede muchas de las normas clásicas de los manuales de un buen guión. Pero me he liberado de recelos y he corregido mi apreciación. Million dollar baby es una magnífica historia (una, no dos) y Clint Eastwood es un puñetero maestro que imparte lecciones a los demás directores con la naturalidad de quien simplemente respira. Su carrera, desde la simpleza del rígido actor-arquetipo del spaghetti-western de sus comienzos hasta el sólido arquitecto de historias que hoy es, lo han convertido en el hombre más atractivo de Hollywood. El que uno quisiera ser en ese mundo de fantasmas venidos a más. Le debemos ya demasiadas películas magistrales como actor y como director ( Sin perdón , Mystic river , Los puentes de Madison , etc) para que esto sea discutible. La protagonista de Million dollar baby nos dejó un mensaje claro: luchar es la única forma de tener una oportunidad digna en la vida. Y en la muerte. Clint habla de sí mismo.