El debate pancartero

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DESDE la llegada de ZP al poder se está imponiendo una nueva modalidad de confrontación. Se trata del debate pancartero, una forma esperpéntica de foro desigual en la que los aplausos, murmullos y abucheos de un público interesado y adecuadamente elegido, pretenden condicionar el libre juicio del espectador. El ruido mediático contra el razonamiento. Un típico paradigma de este modelo lo tenemos en el programa de la TVE 59 segundos . Realizado en un aula universitaria de Madrid, sólo aparecen jóvenes previsibles. Sus afinidades se inclinan sistemáticamente hacia el partido en el gobierno. Siempre aplauden más a los del PSOE, y jalean con especial fruición las maldades de sus tertulianos afines. El otro día, con Zapatero como estrella invitada y exclusiva, el modelo llegó a su clímax. ZP contaba con tiempo ilimitado para exponer eslóganes publicitarios. Otros dos contertulios reforzaban con sus preguntas-sentencias las misivas presidenciales. El público aplaudía la intervención mitinera de turno y ZP se crecía celebrando haberse conocido. Otros dos periodistas formulaban preguntas críticas en un tiempo limitado, menos de un minuto, sin margen para el contraanálisis. Zapatero espetaba su ficha programada y los periodistas no tenían opción de réplica. Un simulacro perfecto. Luego José Blanco dirá que con este Gobierno llegó el debate. Otra modalidad es la puesta en escena de una radio. Invitaron a Núñez Feijoo por el PP, a Méndez Romeu, por el PSOE, y a Anxo Quintana por el BNG. Representación política democrática, pero en tiempo radiofónico, dos contra uno. La composición del público estaba manifiestamente sesgada hacia el BNG, que considera que interrumpir a los adversarios, boicotearlos y jalear a los propios es militar en pro de la historia. Los del PSOE hicieron la segunda voz del coro. Como prefacio se emitieron unas grabaciones selectas donde ponían a Fraga a caer de un burro. No hubo selección sonora adversa para los del PSOE y BNG, que como es bien sabido son políticos perfectos. Por si la escenificación intimidatoria no bastara, los promotores invitaron al escritor Suso de Toro, aunque ese día no le asistieron las musas. Arremetió contra la edad de Fraga y descalificó sin estilo a un candidato que ha sido elegido cuatro veces por un pueblo al menos tan listo como la pluma aúlica de ZP. En fin, todo un modelo de la pancarta y sus voceros como Nueva Vía hacia el poder. Claro que la vida da sorpresas, como a Pedro Navajas, y Núñez no se arrugó sino que se ganó el respeto en plena boca del lobo. La pancarta no es la partera de la razón. Hay que contar con el factor personal. Los montajes no decidirán el resultado de las gallegas, sino la inteligencia y calidad humana de los candidatos. Hay que cambiar de pancarta, éstas están muy vistas.