Alicatado hasta el techo

OPINIÓN

09 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En esta Galicia de extremos, hasta la protección del hogar contra la humedad está sujeta a la ley del péndulo: frente a las numerosas edificaciones que resisten (mal) los rigores del clima en ladrillo desnudo o en puro hormigón, otras se alicatan por fuera para que no entre ni gota y brillen más que la casita de caramelo del cuento. El término medio, que consiste en enlucir y luego aplicar unas cuantas capas de pintura, casi es la excepción en este país de individuos, cada uno tan peculiar como su casa.