LA REACCIÓN de los socialistas vascos invitando a Rosa Díez y a otros militantes a integrarse en el Partido Popular por haber firmado una carta quejándose del trato dado por el secretario general de su partido en Euskadi, Patxi López, a su homóloga de los populares, María San Gil, puede enmarcarse en la historia de la infamia, que tantos y tan lamentables capítulos contiene escritos en el País Vasco. Pero cuando la infamia se produce simultáneamente a la aprobación por el Parlamento de la Nación de una propuesta socialista que invita de hecho a ETA a iniciar el diálogo con el Gobierno, habrá que plantearse también si acaso el Partido Socialista no estará soltando lastre para esa singladura que me atrevo a calificar de la locura . Porque quizás ha llegado el momento de explicar a quienes lo desconocen, entre otras razones porque su edad no les ha permitido vivirlo, quién es Rosa Díez, a la que el Partido Socialista utilizó como ariete en la lucha contra quienes la tienen en el punto de mira, y que son los asesinos con los que Zapatero quiere sentarse a negociar: Rosa Díez fue diputada foral de Vizcaya ya en 1979, recién aprobada la Constitución española; ha sido consejera del Gobierno vasco, puesto del que dimitió cuando el Partido Nacionalista Vasco inició la deriva que le acabó llevando al plan Ibarretxe . Rosa Díez ha recibido un paquete bomba de ETA en su domicilio y, aun así, es capaz de calificar de anomalía los 25 años que llevan conviviendo terrorismo y democracia en Euskadi, que «sólo es posible por la indiferencia europea y por la complicidad del nacionalismo vasco»; y de denunciar el intento de chantaje a la democracia que, según ella, supone el plan soberanista de Ibarretxe. Y eso lo dice y lo mantiene mientras el secretario federal de su partido y presidente del Gobierno de la Nación abandera la iniciativa del diálogo con ETA. Esta es Rosa Díez, a quien sus correligionarios vascos la invitan a pasarse al Partido Popular. Esta es la activa militante de la ONG Patronato de Solidaridad Internacional; y del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad y de Gesto por la Paz y de Basta Ya¿ Éste es el lastre que el buque socialista, con Zapatero de mascarón de proa, quiere soltar para una singladura que nadie sabe dónde nos va a conducir.