Retirada de Irak

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

LA GRAN alianza de países que enviaron fuerzas militares para la reconstrucción de Irak está tocando a su fin. Este año tienen previsto la retirada varios de los ejércitos allí desplegados. Pero podemos preguntarnos, ¿se retiran porque han cumplido su misión o porque ha empezado una guerra civil en la que no pueden intervenir? En efecto, las bombas humanas y los coches bomba causan diariamente un rosario de víctimas entre la población civil, mostrando claramente la intención de que la paz no sea posible en Irak. Con un nuevo Gobierno; con la reconstrucción de las estructuras políticas, sociales y económicas; con los ejércitos extranjeros garantizando la paz y la seguridad precarias; con una población deseosa de olvidar los sufrimientos pasados con el régimen de Sadam primero y la guerra después, se puede pensar que esto es precisamente lo que no quieren los muyaidines de Bin Laden que, perdida la batalla de Afganistán, han decidido resistir en Irak como sea. A principios de este año, dos importantes analistas norteamericanos, Kissinger y Shultz escribieron un artículo, Estrategia para la retirada americana , donde se viene a confirmar que los EE.UU. no se van a retirar de Irak mientras continúe el caos actual y no se alcance la paz social entre las comunidades que lo integran. La reconstrucción de Irak tiene que hacerse por ellos mismos, la paz social no se puede imponer. Pero es evidente que los miles de talibanes allí desplazados están luchando desesperadamente para enzarzar a la población en una guerra civil. El nuevo Gobierno de concentración y consenso entre las comunidades chií, suní y kurda es un buen comienzo; a pesar de las bombas que principalmente se dirigen contra los políticos, el ejército y la policía. Está claro que se trata de evitar a toda costa que funcionen las estructuras del nuevo Irak. Hasta que esto suceda los americanos no se van, y después, ya veremos.