Non, mon ami

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

ES UNA Constitución de derechas, la hizo Giscard, cuando casi todos los parlamentos eran liberales, tipo Aznar. En Francia, la izquierda es zurda de verdad, tipo Le Monde Diplomatic, y votó contra un texto sin Europa social. El referéndum castigó también a un político acabado, Chirac. Pero, sobre todo, los franceses se negaron porque están hartos de dar a España, a Grecia, a Portugal, en aras de un futuro común y ahora no quieren repetir la historia con el Este. Países del Este que acogen las empresas que se deslocalizan y dejan en el paro a los de Nimes y Nantes. La Europa de los mercaderes tiene los bolsillos rotos. El beneficio es tan a largo plazo que Francia duda si no será mejor ir a su bola como los ingleses. Sucedió en el país más europeísta, cuyo ministro de Exteriores de entonces, Schumann, firmó el sueño de una Europa única. Será un parón. Pero no el fin. El mundo es de las multinacionales y su liberalismo salvaje no dejará que todo se esfume. Francia da fondos estructurales a Galicia para abrir más Carrefours. Y Carrefour querrá abrir en Varsovia y Estambul. No nos engañemos. Inventarán un gol de oro para que el Sena vuelva a su cauce. Ojo, hoy Holanda deshoja un tulipán mustio. cesar.casal@lavoz.es