Interventores

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

01 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ACABAREMOS por colocarle un interventor a cada emigrante con derecho a voto. Un controlador que vigile si emite correctamente la papeleta y si es esa misma papeleta la que llega al recuento en Galicia. Nos resulta más económico ponerles un interventor que organizar excursiones para que vengan todos a votar aquí. Y, por lo visto, lo del interventor es también más práctico que evitar que decidan nuestro futuro, aquellos que tienen la misma relación con Galicia que con las Antillas holandesas. Pero en esta campaña parece que hay una sensibilidad especial con el voto de la emigración. Están muy suspicaces quienes hasta ayer defendían la limpieza absoluta de este proceso. Y lo están también quienes se flagelan con que fueron claramente perjudicados en anteriores consultas. Y por eso, unos y otros, se tiran las sacas de Correos a la cabeza y se lanzan acusaciones de pucherazo, nada menos , con una naturalidad tal que parece que están hablando de irse el domingo juntos a la playa. Es difícil de entender, por eso, el furor que les ha entrado de repente cuando han tenido toda la vida para solucionar una de las deficiencias más evidentes de nuestro sistema. Los unos y los otros. No será por no advertirlo. Si no lo han hecho, pese a las incontables advertencias de sospecha que se hicieron antes, durante y después de cada uno de los procesos electorales, es que no les interesaba. Y parece que ahora sí. Parece como si acabaran de descubrir los pececitos de colores. Cómo votan y lo que supone el voto de nuestros emigrantes, sin entrar en otras consideraciones, lo explicó muy bien el hombre que más sabe de la emigración y candidato popular, José Manuel Castelao Bragaña. «Yo puedo votar por 200 personas», dijo en el Parlamento. Así que no se entiende muy bien para qué quieren ahora un interventor en cada esquina.