Bien por A Coruña

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

10 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

NO PUEDO estar más de acuerdo con la iniciativa del Ayuntamiento de A Coruña de expropiar forzosamente aquellos inmuebles cuyo manifiesto deterioro empobrezca el patrimonio artístico e histórico de la ciudad. La medida exuda sentido común por todos sus poros e impide tropelías que, por desgracia, se producen en España con graves efectos sobre la memoria histórica de los pueblos. Si en nuestro país hubiese más administraciones con esta sensibilidad o leyes específicas como en Suiza y Francia, y no interminables y costosos procesos por los vericuetos de la ley, no habríamos perdido para siempre edificios y lugares que formaban parte del patrimonio de la humanidad. En Santa Cruz de Iguña, pequeño pueblo de Cantabria, hay una fantástica casona montañesa en la que nació, vivió, pensó y desarrolló varios de sus inventos Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), el ingeniero español más afamado internacionalmente, gran científico, autor de numerosas patentes, sobre todo en el campo de la automática, considerado el precursor de la informática, y cuyo trasbordador Spanish Aerocar , que se inauguró en pruebas en 1916, sigue aún en uso sobre las cataratas del Niágara. Pues bien, esta casa solariega se encuentra en ruinas, con su tejado hundido por diversos puntos, entrando en su interior la lluvia y la nieve, y soportando, en fin, las inclemencias atmosféricas y el vandalismo propio de la época. Con frecuencia la visitan amigos de lo ajeno y no es aventurado pensar que en estas incursiones se hayan llevado alguno de los enseres y muebles de maderas nobles y valor considerable que atesora: bargueños, cómodas, mesas, veladores, sillas, camas, cabeceros, armarios, sofás,¿ La alta y larga verja de hierro forjado y varios de los pilares de sillares sobre los que se apoyaba aquélla para ceñir la finca son ya recuerdo. Durante años ha habido intentos para comprar la propiedad a los herederos, enzarzados en interminables disputas de sucesión, mientras el objeto del pleito se desmorona por el paso del tiempo, la ausencia de cuidados y la codicia humana. La impresionante mansión en la que nació el inventor de, entre otros, el primer aparato de radiocontrol del mundo, el Telekino ; los jugadores ajedrecistas, precursores de la inteligencia artificial, o el aritmómetro electromecánico, antecesor de la calculadora digital, se desmorona ante la insensibilidad de los contendientes y la ineficacia de las autoridades cántabras. Santa Cruz de Iguña necesita otro Francisco Vázquez.