EL NOMBRE es romano: Londinium, variante del vocablo celta que quería decir Ciudad Luz. En 1212 sufrió un incendio que mató a 3.000 personas. En 1665 padeció la Gran Plaga , peste que se llevó a 13.000 de los 90.000 vecinos. Al año siguiente llegó el Gran Incendio . El panadero del rey Carlos II se olvidó de apagar el horno. El fuego arrancó en su tienda de la calle Pudin y se propagó hasta Pie Corner (la esquina del pastel). Las llamas borraron la ciudad medieval y la catedral de San Pablo. Los londinenses reconstruyeron todo y aún tuvieron el cuajo humorístico de grabar en una placa que «el Gran Incendio fue un pecado de glotonería». Luego aguantaron las bombas de Hitler. Y el terror del IRA. Superarán también el nazismo religioso de Al Qaida. En las calles mestizas de Londres cabe toda la humanidad. No hay carnicero que pueda con tanta vida.