Gestionar las tensiones

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

20 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

UN PRESTIGE por autonomía. Algún día alcanzaremos esa cota, después del suceso gallego, el Carmel catalán y el mortal incendio de Guadalajara. Por medio, el accidente del Jak-42, en tierra de nadie, que Trillo no era capaz ni de mantener la tierra en su sitio. Me temo que ni siquiera para entonces, cuando estemos, no lo quiera Dios, en el Prestige 17, los políticos habrán aprendido en cabeza ajena y dejarán de tropezar en la misma piedra. Aquel barco loco con un capitán en tierra que respondía al nombre de Francisco Álvarez Cascos, y otro a bordo que llaman Mangouras, inauguró el ciclo de las grandes protestas y los aprovechamientos partidistas por eso que calificamos de gestión de la crisis. Difícil separar el grano de la paja a la hora de criticar catástrofes naturales que, en todos los casos, contaban con un error humano en el origen, el nudo o el desenlace. Era dramático estos días ver una y otra vez repetida en las televisiones la imagen de la vicepresidenta Fernández de la Vega a bordo de un espléndido coche oficial zarandeado, escupido, porque había acudido a visitar a algunos afectados en su propio pueblo. Los vecinos ofendidos no entienden de talantes y quizá menos de competencias, porque ponían a caldo a esa mujer inteligente y de gesto siempre inescrutable, que tenía una cara increíble de ofendida, alterada. ¡La representante del Gobierno que más ha repetido que la lucha contra incendios no era de su competencia, sino de la comunidad correspondiente! A ver a quién echan al pie de los caballos en el entramado político-burocrático de Castilla-La Mancha, a la vista de que culpas hubo en la Administración autonómica, aunque haya que contrastar las evidencias. Si no han sido capaces de ponerse de acuerdo en el trato al terrorismo, poco menos que imposible veo que socialistas y populares convengan un protocolo de tratamiento político de las catástrofes, desde el poder y la oposición, que evite más tensiones en situaciones de por sí confusas y tensionadas.