Relevo de temores

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

28 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA INFORMACIÓN es riqueza, según un proverbio bancario estadounidense. Y es seguro que la información, a pesar de sus excesos, nos hace más libres, más aptos para decidir, más capaces en general y probablemente también más responsables. Pero es igualmente cierto que se ha convertido en algo que con frecuencia nos amedrenta y nos asusta. Basta con repasar este mes para hacernos una idea. Hemos podido leer numerosas páginas y escuchar muchas noticias sobre calamidades públicas: devastadores incendios forestales en España y Portugal, inundaciones en el centro y sureste europeos (con decenas de víctimas y miles de personas desalojadas), cinco accidentes de aviación con 330 muertos, huracanes en el sur de EE.?UU. y tifones en Japón, sin contar las adversidades permanentes, como la tuberculosis en África, que mata a medio millón de personas al año (casi tanto como el sida, al que se asocia). ¿Fue una mala racha? No nos engañemos: la información nos provee de todo, y en ese todo está incluida una irrefrenable y a veces morbosa relación de males. Un ejemplo claro lo tenemos con la gripe aviar, que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha ocasionado ya el fallecimiento de 57 personas (42 en Vietnam y el resto en Tailandia, Camboya e Indonesia) desde que se detectó a fines del 2003. En general, las instituciones sanitarias nos tranquilizan y la agencia francesa de sanidad alimentaria (AFSSA) dice que el riesgo de epidemia traída a Europa por aves desde Rusia vía migración por África «es moderado pero real». El diario francés Libération acaba de recordarnos que en el siglo XX hubo tres pandemias de origen aviar (1918, 1957 y 1968) y ha señalado que «hay razones para preocuparse cuando un informe reciente de la OMS no se pregunta si habrá o no una pandemia dándola ya por segura, sino cuándo y dónde». El virus causante, el H5N1, es endémico en el sureste asiático y en China y, según la citada publicación, está avanzando hacia Occidente, donde, si no nos descuidamos, hay medios para atajar y afrontar la situación. Pero de momento nos toca informarnos sobre un temor más: el riesgo de una posible pandemia de gripe aviar.