Bloqueos y desbloqueos

OPINIÓN

11 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

¡VAYA SEMANA de bloqueos y desbloqueos! Menos mal que la Conferencia de Presidentes, celebrada el sábado, ha servido para aliviar el déficit sanitario de las comunidades autónomas al comprometerse el presidente Rodríguez Zapatero a aportar 1.700 millones de euros más al año. Es una buena noticia, pese a las reticencias del Partido Popular. Pero lo que se percibe es que la política española atraviesa una extraña fase de bloqueos y desbloqueos que la hacen realmente incierta. El Gobierno central y el vasco vivían una etapa de bloqueo continuado hasta que el pasado miércoles Zapatero e Ibarretxe se reunieron y desbloquearon tres de los litigios pendientes: el cupo, los gastos por los vertidos del Prestige y la ampliación de la policía autonómica. Tres cuestiones menores, pero que sirven para limar asperezas y restar tensiones. O al menos esto es lo que dicen en Madrid, porque desde Vitoria llegan versiones mucho menos optimistas. También se han reunido esta semana el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, y el líder de la oposición, Artur Mas (CiU), y han desbloqueado la negociación del Estatuto catalán. Acordaron que el nuevo texto acoja una fórmula de blindaje de la financiación autonómica que pueda merecer la calificación de constitucional por parte del Consejo Consultivo. Es decir, que van a reformular lo formulado sin reformular el objetivo. Lo cual no excluye que este desbloqueo lleve a otro bloqueo en los próximos días. La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega ya les recordó el jueves que «los Estatutos sólo podrán recoger principios generales sobre financiación» y que «el sistema detallado sólo puede fijarse en la ley correspondiente, cuya modificación requiere que se haga por todos y para todos en el Consejo de Política Fiscal y Financiera». Ese mismo día, Carod Rovira (ERC) seguía, erre que erre, con que hay que modificar la Constitución. La pregunta es: ¿No andan demasiados bloqueadores sueltos? Lo razonable sería avanzar en los acuerdos sin generar nuevos de-?sacuerdos. Así, la política podría ser percibida por los ciudadanos como lo que debe ser: una fuente de soluciones, y no de problemas. Nuestros políticos deberían pensar en ello.