Alemania sin rumbo

OPINIÓN

25 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

TODOS seguimos mirando a Alemania con cierta angustia estresante, como si en verdad los demás europeos no esperásemos nada bueno de la coalición de gobierno que finalmente se forme, si es que se forma alguna. Hay un acuerdo general en que los resultados de las últimas elecciones han sido los peores que se podrían producir, los más paralizantes y, al cabo, los menos resolutivos y menos ilusionantes. Como ya escribí en estas páginas, el miedo al cambio propugnado por los democristianos y el miedo al estancamiento propiciado por los socialdemócratas han producido un monstruo de dos cabezas. Quizá porque los miedos no son buenos y causan estos estragos. La realidad es que Alemania no está acostumbrada a ser la que ahora es. Dicho en otras palabras, no es un país acostumbrado a convivir con un déficit fiscal que ronda el 4%, con decenas de miles empresas en quiebra o en dificultades serias y con la previsión de un crecimiento bajo. El fruto de todo esto es el descontento y el letargo. Crecen los partidos pequeños (los neocomunistas del Partido de la Izquierda y los liberales del FDP) y pierden gas los grandes (los democristianos de la coalicion CDU-CSU, liderados por Angela Merkel, y los socialdemócratas del SPD de Gerhard Schröder). Y no hay manera de cuadrar una coalición de gobierno que garantice una mínima ilusión capaz de movilizar el país y sacarlo de su actual entumecimiento. ¿De qué sirve, en estas circunstancias, que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, pida que se llegue cuanto antes a un acuerdo de gobierno? ¿A qué acuerdo de gobierno se refiere? ¿A cualquiera? Pues así es: a cualquiera. Porque ya nadie espera más que esto: un acuerdo cualquiera de los tres o cuatro que son posibles. Algo que permita decir que esto se mueve aunque sea hacia un nuevo atasco, con unos y otros tirándose los trastos a la cabeza. Imagínense la previsible gran coalición entre democristianos y socialdemócratas. ¿Dedicarían sus días a algo más que a culparse mutuamente de una realidad adversa?. Porque, ¿alguien espera algo más de ella? Cierto, a veces ocurren milagros. Y esta vez sería un milagro que no fuese así.