Maragalladas

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

07 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DICEN que le decían a José Luis Rodríguez Zapatero que no se fiase de Pasqual Maragall, que, más tarde o más temprano, lo iba a meter en una de sus maragalladas. Dicen que le siguieron diciendo lo mismo durante los diecinueve meses de enrevesadas negociaciones previas a la aprobación del texto del Estatut por parte de los partidos catalanes, menos el PP. Y dicen que le dicen ahora que se guarde de ese reto de Pasqual Maragall de «hacer las Españas» y seducirnos a todos con las maravillas del texto estatutario que aprobaron a última hora, ya sin una idea muy clara de por dónde quedaban los límites constitucionales. Dicen todo esto, pero yo no sé si es cierto. Lo que sí es seguro es que ese texto estatutario que precocinó Maragall le tocará lidiarlo al presidente Zapatero, quien ya ha advertido que contiene varios artículos que deben ser enmendados. En esta tarea de ajustarlo a la Constitución sí que deberán aplicarse nuestros políticos. Porque, más allá de la capacidad de seducción de Maragall (que algunos no acabamos de ver), se impone la realidad de que las Cortes españolas deben aprobar lo que deben aprobar y rechazar lo que simplemente no tiene cabida, se pongan como se pongan Maragall, Carod o Mas. Con todos los respetos, claro.