Las incógnitas de doña Leonor

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

QUE DIOS le conserve a este país su capacidad de predicción¿ Digo esto porque todo el mundo estaba convencido de que iba a ser un niño. Cuando preguntabas el motivo de tanta seguridad, se respondía: «Es que está todo muy tranquilo». Se suponía que si nacía hembra se abrían las esclusas de la reforma constitucional y la clase política andaría alterada, buscando el momento para tal reforma. Bueno, pues ha sido niña. Dice mi mujer, que lee esas cosas, que todos los futuros herederos de coronas europeas que han nacido en los últimos meses son hembras, lo cual nos anuncia un porvenir de reinas como no se había visto en la historia de la Unión. Tanto invocar los derechos de la mujer, y la naturaleza responde. Bueno, pues las esclusas de esa reforma se han abierto. En los próximos días vamos a asistir a una orgía de artículos, declaraciones y pronunciamientos de constitucionalistas de todo pelaje sobre la urgencia del proceso. Habrá quien diga que debe hacerse ya, antes de que doña Letizia vuelva a quedarse embarazada, que los jóvenes ya se sabe que viajan mucho a París y suelen traer bebés. Habrá un segundo sector -encabezado nada menos que por el Príncipe-, que dirá que no hay prisas, porque hay una generación por medio. Y habrá quien sostenga una tesis más naturalista: si el problema es que ahora venga un varón, se arregla fácilmente con métodos anticonceptivos. Como se puede adivinar, será un debate entretenido. Este cronista lo celebra porque, al menos, nos permite una variación sobre el Estatuto de Cataluña. Lo único que me atrevo a solicitar de los Príncipes de Asturias es que no tengan prisas por encargar su segundo hijo; que esperen un par de años. Así dará tiempo a que las cosas funcionen con la normalidad prevista en el calendario, que tiene esta previsión: en este mes de noviembre, el Consejo de Estado tendrá listo el dictamen sobre las reformas de la Constitución que le encargó el Gobierno. Sobre ese dictamen, Rodríguez Zapatero elaborará los nuevos textos. Y, como reformar la Constitución en materia de sucesión a la Corona supone disolver las Cortes y convocar elecciones, todo eso se hará al final de la Legislatura. Es decir, a final de 2007 o principios de 2008, si Carod-Rovira permite llegar tan lejos. Es lo que dice el calendario y lo que inspira la lógica. No tenemos por qué meternos antes en una conmoción electoral, con los graves asuntos que tenemos sobre la mesa. Pero que nadie se fíe. El simple hecho de que haya que disolver las Cortes es una tentación demasiado obvia para una parte de la sociedad. Es la que le permite alumbrar una esperanza de que se vaya Zapatero. Y, claro: una oportunidad así no se puede desperdiciar¿