Castilla y León
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El dilema sirio

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

02 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

CADA VEZ que surge un conflicto en Oriente Próximo, Siria emerge como el enigma que nadie sabe cómo afrontar. Así ocurrió durante la guerra del golfo Pérsico que sirvió para liberar Kuwait en 1991, tras la invasión iraquí. Así se ha repetido durante la guerra y ocupación de Irak por EE. UU. y sus socios. Y así vuelve a suceder ahora, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado por unanimidad una resolución que insta a Siria a cooperar plenamente y sin condiciones con el comité que investiga el asesinato, el pasado mes de febrero, del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. Si no lo hace y sigue obstruyendo intencionadamente los trabajos del fiscal alemán Detlev Mehlis, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido han advertido que «deberá hacer frente a serias consecuencias». ¿A qué consecuencias? Nadie lo sabe todavía. Ni siquiera los tres países que amenazan con ellas. Porque la situación plantea al menos dos dilemas. Por una parte está el dilema sirio: Colaborar o no colaborar con la comisión que dirige Mehlis, la cual dice haber hallado «pruebas convergentes» de la implicación de los servicios de seguridad sirios y libaneses en el asesinato de Hariri. Por otra parte, está el dilema de EE. UU., Francia y el Reino Unido: ¿quieren un cambio de régimen o sólo un cambio de política en Siria? El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, afirma que se trata de hacer justicia, garantizando que «el fiscal actúa independiente y libremente en el desarrollo de la investigación». Pero amenaza con que «nuestra paciencia tiene un límite». ¿Cuál es ese límite? Nadie lo sabe. ¿Y por qué no se sabe? Porque nada indica que EE. UU., Francia y el Reino Unido quieran derrocar al régimen sirio, conscientes de que la situación que crearían podría parecerse mucho a la actual de Irak. Un riesgo que no desea correr ni Israel, el vecino que teóricamente -y sólo teóricamente- más podría beneficiarse. ¿Qué buscan entonces EE. UU., Francia y el Reino Unido? De momento, sólo quieren un cambio de política, para conseguir el acercamiento de Siria y el aislamiento de Irán. Con esto se darían por satisfechos. Todo depende, pues, de cómo resuelva Siria su dilema.