CON el auspicio del Ministerio de Sanidad y Consumo y la participación de más de treinta organizaciones, entre ellas las que agrupan a los productores audiovisuales, a los medios de comunicación y a los periodistas, está funcionando el foro La sociedad ante las drogas , un nuevo intento para combatir la droga y concienciar a la sociedad de los estragos que está causando su consumo. Las cifras son escalofriantes: su uso se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años y afecta ya a niños de once años. Sin embargo, la preocupación por este problema entre los españoles ha pasado del tercer lugar al duodécimo, según el CIS. En la declaración del foro se señala que el derecho a la vida, a la libertad, al desarrollo pleno de las capacidades personales y a la participación activa en la sociedad son aspiraciones legítimas de todo ser humano, pero se subraya que el consumo de drogas produce daños, a veces irreversibles, en la salud de las personas, especialmente de los jóvenes, en su entorno familiar, en la imagen de determinados grupos y en el conjunto de la sociedad. Se afirma que ha aumentado el consumo de alcohol y cannabis entre adolescentes y jóvenes, cada vez en edades más tempranas; que los accidentes de tráfico relacionados con la ingesta de alcohol son la primera causa de muerte entre los jóvenes y que crecen los trastornos mentales relacionados con el consumo de drogas. Ante esta preocupante realidad, las organizaciones firmantes subrayan la necesidad de trasladar a la sociedad mensajes que alerten de estos problemas, que deben ser abordados sin dilación, y se comprometen, entre otras acciones, a promover en los medios de comunicación y culturales debates y reflexiones dirigidas a rechazar las drogas, potenciar estrategias basadas en la promoción de la salud, un espíritu crítico hacia ellas y difundir las investigaciones científicas sobre sus efectos. Si los padres, en primer lugar, y los mecanismos de prevención establecidos por una sociedad avanzada como la nuestra fracasan en este problema, las consecuencias pueden ser calamitosas. A casi todos nos interesa que no sea así.