PENÉLOPE, que tejía y destejía en Ítaca a la espera de que Ulises, su marido, volviera del ciclo homérico, teje y desteje hoy sudarios y pañales en Oriente Medio, donde no hay desgarrón sin su costura, ni luto sin su alivio, ni casualidad sin causa, ni acuerdo que no sea un modo de abrigar el desacuerdo, ni estrategia que no implique la reactivación de todo lo que parecía dormido entre las tácticas de cuantas etnias, tribus, familias, dinastías, estirpes, linajes y señores de la guerra se disputan el poder. Al Zarqawi no es exactamente un señor de la guerra, pero sí es un empresario del terror perfectamente empotrado en una franquicia de Al Qaida, desde la que el propio Bin Laden comienza a verse como la expresión retórica de un espectro arrinconado, probablemente cercado y con no demasiadas posibilidades de desenvoltura. El atentado de Ammán tiene todos los componentes de un golpe de mano con mensajes para todos los implicados en Oriente Medio. Al efecto más obvio de mantener el paroxismo en Jordania, se añade el de instigarlo en Siria, donde el embrollo en el que parece estar sumido el régimen podría responder a las presiones de Estados Unidos, Francia y la ONU con un margen a favor de la opción suní, que moderara el resentimiento de los suníes ante la hegemonía concedida a los chiitas en Irak. Si Al Zarqawi busca ese efecto en connivencia con el Gobierno de Irán, es algo que está por demostrar, y lo que se demostrara no añadiría gran cosa a los cargos que ya se les imputan a uno y a otro. Y también tiene su resonancia en Israel, donde la política de Sharon puede verse de repente en el vacío no sólo por el abandono anunciado de los laboristas, sino también por ciertos asesinatos selectivos, pero erróneos, en provecho de terceros. Un misil israelí acabó hace una semana con la vida de un mando de las Brigadas de Al-Aksa (Fatah), en el momento en que negociaba el mantenimiento de la tregua conjunta con un mando de las Brigadas Al Kasam (Hamás), que también resultó muerto. La tregua, por frágil que sea, es tan ventajosa para Fatah como para Hamás, pero no lo es para la Yihad Islámica Palestina, que busca una nueva intifada más cercana a la táctica de Al Zarqawi que a la estrategia de Mahmud Abas, sin que esté del todo claro si trabaja financiada por Irán y de acuerdo con Al Zarqawi.