DESDE LUEGO, no suena nada bien. Que el Gobierno enviara un avión a Durão Barroso para que tratara con Zapatero, entre otras cuestiones, de la opa de Gas Natural sobre Endesa sólo una semana antes de que la Comisión Europea, que preside el portugués, dejara en manos de las autoridades españolas la decisión, da pie a todo tipo de interpretaciones. El popular Pujalte ha dado la más extrema al acusar al presidente del Gobierno de presionar a la Comisión, aunque fuera a costa de sacrificar los fondos estructurales. Pero lo que demuestra esa reunión es que el Ejecutivo tiene un desmedido interés en que la operación salga adelante, que va mucho más allá de la neutralidad que debería mantener, dejando actuar al mercado. Zapatero debe dar explicaciones.