CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
29 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.AYER fue 22 de diciembre. Tocó el gordo y los niños de San Ildefonso fueron la comisaria polaca Danuta y Touriño. No olviden esta cifra: 257,5 millones de euros. Los gallegos nos llevamos ese dinero de Bruselas para un puerto. Donde sólo había mar arbolada, violenta, habrá empleo para miles de personas y una obra que despejará el futuro para nuestros hijos y sus hijos. Es la factura que esta tierra gris al norte se merecía por el óleo negro del Prestige . Por el Erkowit en Vigo o el Mar Egeo en A Coruña. Los gallegos ya hemos demostrado que no nos dedicamos sólo a llorar. Subimos y bajamos escaleras hasta lograr el botín. Como catalanes. Este puerto nos situará en el mapa del tráfico marítimo, el principal del siglo XXI. Hará que las radas de Vigo, A Coruña y Ferrol compitan con monstruos como Roterdam o Hamburgo. Ésta es la liga de campeones más importante, la de la economía. No la caprichosa del balón. Esto no es el humo, que viene y va, del fútbol. Es dinero constante y sonante. No seremos un secarral pintoresco con el cambio climático. Seremos parada y fonda de muchas empresas. Pero, ojo, no hagamos el indio. Tenemos el arco, pero aún nos falta la flecha: el AVE. cesar.casal@lavoz.es