SI ES USTED conductor y sale con frecuencia a la carretera se interesará por los avisos que desde días antes nos hacen las autoridades cuando se avecina un frente frío que amenaza con cerrar puertos de montaña y cubrir carreteras con hielo y nieve. A los reiterados comunicados por radio y televisión de evitar los viajes o en caso de necesidad imperiosa de hacerlos revisar los neumáticos y proveerse de cadenas, debe reaccionar como la mayoría: mirando hacia otro lado, como si la cosa no fuese con usted, y montarse en el coche como para ir a la playa. Luego, por la carretera, no ponga la radio ni haga caso de esos paneles luminosos que con cierto retraso nos informan de las incidencias que nos vamos a encontrar: que si un accidente, que si niebla, que si lluvia, que si hielo, que si nieve¿ Cuando llegue esta última siga la marcha como si tal cosa, algo más despacio, pero sin muchos miramientos. Y si se encuentra con una pareja de la guardia civil de carretera o cuerpo clónico en versión autonómica que le para y le informa que debe poner las cadenas, hágase de nuevas. -¿Pero cómo que hay que poner cadenas?, pues a mí no me han dicho nada, no han avisado y mire que voy atento a las señales y procuro enterarme antes de cómo está el tiempo. Bueno, pues oiga, ¿dónde venden cadenas? Porque no llevo... -Pues mire, el lugar más próximo está a 8 kilómetros. Tendrá que ir andando y dejar aquí el coche mientras tanto. -¡Pero cómo voy a ir andando, con la que está cayendo! Oiga, ¿y cuando las compre me las pondrá usted?, porque yo no tengo ni idea. -Según el modelo se pondrán de una manera o de otra. Lo mejor es que se lo explique el vendedor o que se acerque a esa gasolinera que ve ahí y seguro que algún empleado se las pone porque a muchos como usted se lo han hecho y se han ganado unos euros. -Oiga, ¿y cómo voy a ir ocho kilómetros andando hasta donde venden las cadenas? ¿No puedo acercarme despacito? -No, mire, es que desde aquí hay que poner cadenas porque es imposible circular sin ellas y no le puedo dejar pasar. Es por su seguridad y la del resto de conductores, ¿sabe? -Bueno, bueno. Oiga, ¿y cuánto tiempo voy a estar aquí parado? -Pues mire, no lo sé, pero mientras no pase este temporal veo difícil que se pueda pasar sin cadenas, a pesar de que las máquinas quitanieves, como usted ve, intentan evitar que se cierre la carretera. -¿Y no reparten café, bocadillos, mantas?, porque nos podemos tirar todo el día. -Eso depende de Protección Civil. Supongo que si hay muchos como usted, algo harán. -¡Pues vaya fastidio, oiga! ¿Y ahora qué hago yo, que tengo una cita inaplazable? ¿Quién me paga las pérdidas? No hay derecho, menuda organización. ¡Que desastre! Ni avisan, ni ayudan, ni naaa... ¡Menudo país!