06 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

PIERRE Pinoncelli es un artista. El miércoles, este agitador francés conocido por sus provocaciones -llegó a grabar un vídeo en el que se cortaba un dedo para protestar contra el secuestro de Ingrid Betancourt por las FARC colombianas- se plantó ante una obra cumbre del siglo XX y la emprendió a martillazos. El urinario con el que Marcel Duchamp nos embarcó en el asunto este del arte conceptual sufrió daños menores por culpa de la inspiración creativa del audaz Pinoncelli, que fue detenido por los gendarmes. Pinoncelli es, además, reincidente. En 1993 ya había descargado la furia de su martillo contra la dichosa Fontaine del visionario Marcel. En aquella ocasión, su misión fue más elevada. Antes de los golpes, se plantó ante el famosísimo recogemicciones y... orinó en su interior. Un alivio que le valió una multa de treinta mil euros y una advertencia de los jueces que lo acusaron de practicar el parasitismo creativo, al apropiarse a través de una intervención vandálica de la fama y el genio del eterno Duchamp. Lo cierto es que desde el 2004, la réplica del dichoso meadero con los restos orgánicos desalojados por el jetas de Pierre se expone en Nimes bajo el título: Reproducción de la Fuente de Marcel Duchamp, orinada y golpeada por Pinoncelli . Ah! El agredido urinario no es el original. El que Duchamp compró en 1917 en una ferretería para convertirlo en obra maestra se extravió. Las ocho versiones que circulan por el mundo las realizó en 1964 el artista y vendedor italiano Schwartz.