Bono en su laberinto

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

CiU ha sido el primer partido que se ha opuesto a que el ministro de Defensa, José Bono, comparezca en el Parlamento, a petición del PP, para que explique el caso Mena y cuál es el «estado de opinión» en el Ejército sobre las tentativas secesionistas que se están produciendo en España a golpe de minorías independentistas coordinadas. Su negativa la apoyarán el resto de los grupos minoritarios de la Cámara y el mayoritario socialista porque a ninguno le interesa que el titular de esa cartera tenga que mentir en el hemiciclo de la soberanía nacional o contar la verdad de los cuartos de banderas: que los militares están que trinan y en la misma proporción que el resto de los ciudadanos. Desde el mismo día del discurso del teniente general José Mena Aguado, los medios de comunicación están repletos de cartas al director, editoriales, artículos y contertulios a favor o en contra de su proceder. La moviola de la historia ha vuelto y hasta la prensa internacional ha recuperado de sus hemerotecas rancios titulares para volverse a preguntar «¿A dónde va España?» (Libération) , y contestar: hacia la «balcanización» (Welt am Sonntag) . Le Monde dice que hay «malestar y crispación política» porque están en juego las instituciones del Estado, hipotecadas a la presión de unos independentistas catalanes «de quienes depende la actual mayoría parlamentaria», y el New York Times recuerda «la importancia del potente movimiento independentista catalán, desde hace cien años» y la no menos potente opinión de los militares españoles, «interviniendo históricamente en continuas disputas políticas». El año no ha podido comenzar mejor para quienes saben que cuanto peor, mejor. A la extenuante discusión sobre el proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña se une otra vez la preocupación militar, mientras el Gobierno, empantanado en la ciénaga de sus socios parlamentarios por el empecinamiento presidencial, lleva dos años sin gobernar sobre lo necesario: la competitividad de nuestras industrias, la preocupante situación económica, energética y climática, la presencia activa de España en los foros internacionales que cuentan y el necesario trenzado de alianzas bilaterales con los países más convenientes para la mejor defensa de nuestros intereses. Como ha definido la prensa europea que asienta sus reales en Bruselas, la actual posición española es la de «carne muerta». Así es como quieren ver los independentistas a España para salirse con la suya.