Lo que oyen en casa

Tomás García

OPINIÓN

LAS VOCES que llevan dos años deslegitimando el resultado del 14-M no vienen, que diría Aznar, de desiertos muy remotos ni de montañas muy lejanas. Que no hay que ir a Melilla, vamos, para oír que las elecciones las ganó Bin Laden. Y que el pueblo español, defendido hasta la obscenidad en otros contextos, se acobardó en aquellos días de plomo y sangre. Estamos cansados de oír esos argumentos en las ruedas de prensa de la madrileña calle Génova, en Georgetown, en la radio cada mañana... Y ahora pagará los platos rotos un tal Benet, como ocurrió la semana pasada con un tal Mena. Los chiquillos, ya se sabe, lo que oyen en casa. Pero, ¿es que a nadie se le va a ocurrir preguntar qué es de la vida de un tal Tamayo y una tal Sáez, hablando de elecciones robadas?