¿QUÉ está pasando para que un presidente tan pacífico como Jacques Chirac se haya lanzado a la arena de la disuasión estratégica, desde un submarino nuclear, para asegurar que Francia responderá con medios atómicos si es agredida? ¿Será un testimonio de fuerza para consumo interno? ¿Será que los franceses se suman a la guerra contra el terror del presidente norteamericano George Bush? La cuestión está llena de incógnitas. No olvidemos que en estos momentos se está tratando de convencer a Irán para que no produzca armas nucleares. También puede ser que sienta una amenaza a uno de los territorios no continentales europeos, en el Pacífico asiático o en el Atlántico americano. Finalmente podría ser que esta declaración tratase de justificar su postura nuclear, con un arsenal dotado de 350 armas atómicas. De todos modos, parece que este mensaje no es muy oportuno, al declarar, según la BBC (20 de enero), que «numerosos países están extendiendo ideas radicales, animando a la confrontación de civilizaciones con odiosos ataques que podrían escalar a otros más serios involucrando a los Estados».