Cintura

JOSÉ VARELA

OPINIÓN

LAS VERDADES inmutables, los principios irrenunciables y, en fin, los hombres de una pieza, más bien resueltos y muy machotes, asfixian la política. En realidad, la niegan con el pretexto torpe de elevar su dignidad. La vida pública española de los últimos meses es un claro ejemplo de diálogo de sordos. O de besugos. Demasiada pureza ideológica o tribal junta para ser cierta. Frente a tanto no nos moverán y tanto yalodecíayo, cuánto se añoran políticos con cintura y sin orejeras. Capaces de negociar. Hace ahora un cuarto de siglo que uno de ellos abandonó el puesto en la cúpula de la Administración tras sopesar los pros y contras de su continuidad en el cargo, asediado por inmovilistas bien anclados en el aparato del Estado. Por actuar con consecuencia. Se llama Adolfo Suárez y era, en aquellos momentos, presidente del Gobierno.?