La sensatez de Merkel

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

03 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LA CANCILLER alemana, Angela Merkel, está poniendo alto el listón de la sensatez política, tanto en su país como en el ámbito internacional. Lejos del exhibicionismo de Schröder, su predecesor, y de la ciclotimia de Jacques Chirac, y también muy distante del belicismo neoconservador de Bush, la canciller nos está ofreciendo un perfil neto de prudencia, estabilidad, rigor en los análisis y claridad en las exposiciones. Le ha dicho a Bush y a Putin lo que no le gusta de ellos: ni el Guantánamo del primero ni la persecución de las oenegés (y de las libertades en general) del segundo. A Chirac le ha recordado que el eje francoalemán sigue en pie, pero no para jugar al antiamericanismo, sino para construir una Unión Europea sólida y con peso político en el mundo. No se ha callado ante la victoria de Hamás en las elecciones palestinas y ha lanzado dos mensajes claros. Uno para los judíos: «La existencia del Estado de Israel y su continuidad es un pilar básico de la política alemana. Permaneceremos con firmeza junto a Israel, especialmente en estos tiempos difíciles». Y otro para Hamás: «El apoyo de Europa a los palestinos estará garantizado siempre que este partido reconozca a Israel, rechace la violencia y adopte el proceso de paz para resolver el conflicto israelo-palestino». Lo ha dicho con claridad, sin los rodeos en que se están perdiendo otros líderes europeos que, en su afán de no coincidir con EE.?UU., acaban por no coincidir con ellos mismos. Para evitar cualquier equívoco, Angela Merkel se entrevistó con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abas, pero no lo hizo con ningún dirigente de Hamás, ni lo hará antes de que este partido haya asumido los compromisos que lo conviertan en interlocutor válido para el proceso de paz. Uno puede discrepar de la posición de la canciller, pero tiene que agradecer que no nos confunda con vanos circunloquios para justificar demoras peligrosas. Ella y el presidente turco, Erdogan, son quienes, sin poner ni una pega a la victoria de Hamás, han dicho con nitidez qué pasos debe dar este partido si no quiere hundir a Oriente Próximo en una ciénaga de más sangre y menos esperanza. Y esto es muy de agradecer.