La divulgación de don Paco

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

EL ALMA visible de los museos científicos coruñeses es, sin duda alguna, Moncho Núñez, pero hay otra alma paralela (o gemela) que ha sido fundamental para que esta magna obra se hiciese realidad. Me estoy refiriendo a Francisco Vázquez, alcalde de A Coruña y nuevo embajador en el Vaticano. La Casa de las Ciencias, la Domus y el Acuarium son municipales. Ignoro de quién partió la idea inicial, pero sin el tándem Paco-Moncho los museos no se hubiesen hecho realidad. Por eso, todos los que estamos interesados en que la cultura también incluya la ciencia le quedamos muy reconocidos a don Paco. He tenido ocasión de decírselo en público, en el salón de plenos del Ayuntamiento, cuando recibí el prisma de bronce Casa de las Ciencias. Ahora quiero reiterar la importante aportación del Ayuntamiento herculino y de su alcalde a una manera de hacer divulgación científica que luego sirvió de ejemplo a otras ciudades. En sus declaraciones a La Voz (12-2) dice don Paco que quiere leer el proceso a Galileo en la Biblioteca Vaticana. Ahí está el intelectual humanista que ha propiciado el conocimiento de la verdad científica a través de la divulgación en sus museos. Después de limar asperezas en las relaciones Vaticano-Estado español, me lo imagino impulsando un Museo Vaticano de Divulgación Científica, en el cual los cardenales y el propio papa aprendan que la verdad científica se busca a través del método científico, con resultados contrastables por otros científicos. También servirá para que la curia entienda que la ciencia busca siempre la explicación más racional de la naturaleza. Nada de eso debe interferir con la fe cristiana, que se rige por dogmas y está en una dimensión distinta de la ciencia.