Las eles de Paco

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

OPINIÓN

15 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

UN DÍA tras otro las páginas de prensa recogen notas, entrevistas y artículos de opinión sobre la marcha de Paco Vázquez desde la alcaldía coruñesa a la embajada romana, y casi todos coinciden en que se trata de una jugada a varias bandas, revalidando una vez más aquello de que todos los caminos llevan a Roma. Paco se va a Roma y se llevará la ciudad que fue objeto de su dedicación política, profesional y afectiva hasta el corazón de la cristiandad, tejiendo una tela de afectos y pensamientos que darán continuidad a su tarea. Pero con él se van, al menos por un tiempo, lo que yo doy en llamar las eles de Paco, porque después de jugar con las palabras encontré en ésta la letra más significativa de su trayectoria coruñesa. La primera ele, en la que todos piensan seguramente, es la toponímica, La Coruña y A Coruña, y que no es una ele cualquiera, porque más allá de su lectura en el marco de un debate localista esconde algunos de los principios o convicciones que sustentan el pensamiento de este singular alcalde coruñés y que son esenciales a todo el pensamiento socialdemócrata de la corriente histórica europea: el internacionalismo, el cosmopolitismo urbano y la tolerancia cultural. Y todo eso pudiera ser el significado profundo de la lucha por al primera ele. Pero hay una segunda, aquélla con la que se escribe un valor tan importante como la libertad. Nuestro alcalde es, en efecto, un hombre liberal, un librepensador, y de ahí ese compromiso personal e intelectual con sus convicciones más allá de las declaraciones oportunistas, pagadas y utilitaristas a que con tanta frecuencia estamos acostumbrados, incluso por parte de algunos que se autocalifican de intelectuales. Paco reforzó entre los ciudadanos la idea liberal, el sentido liberal histórico de la ciudad y el liberalismo como marca de identidad. Nunca como hasta entonces los coruñeses fuimos tan conscientes de pertenecer a una ciudad que por encima de todo es una comunidad liberal. Y ahora viene la tercera ele, la de listo. Que Paco es un político listo nadie lo duda, incluso aquéllos que lo atacan, lo difaman o a quienes, simplemente, les desagrada su forma de actuar y de decir. Y como listo, ha sabido anticiparse a las tendencias, y por ello supo conducir la ciudad por el acertado camino de las ciudades de servicios como estrategia de desarrollo urbano cuando no pocos le reprochaban lo que el tiempo demostró ser una línea acertada, tanto que muchos otros quisieron seguir después. Por eso, por ser listo, supo innovar, ir por delante y acertar, de tal modo que estos aciertos lograron compensar los inevitables errores que una gestión tan larga y de tan abultados resultados conlleva. Pero me queda una cuarta ele. Paco es sobre todo un líder. Su liderazgo político y social ha sido una de las bases más firmes que ha proporcionado a la ciudad, por cuanto el liderazgo social es uno de los factores imprescindibles en todo modelo urbano de éxito. Un liderazgo que resulta ser difícilmente trasferible, pero del que la ciudad no puede prescindir. Por eso la última ele deberá tener su continuidad en el liderazgo institucional o cooperativo que ocupe el hueco que el liderazgo personal deja vacante. Y tal vez ahí pueda encontrar su sitio ese Consejo Social de la ciudad cuyos primeros pasos ha dado. Son cuatro eles las letras que para mí mejor definen esta etapa, sus aportaciones y su sentido de continuidad. Pero estoy seguro de que Paco, con sus eles, seguirá pensando, imaginando y trabajando para que La Coruña siga siendo esa ciudad que él dibujó, sabiendo recoger las ideas de muchos coruñeses y que a casi todos supo ilusionar. Una ele, en definitiva, que debe alargar su sombra.