Endesa y Galicia

VÍCTOR MORO

OPINIÓN

21 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

COMO ERA previsible, acaba de anunciarse una nueva opa, ahora amigable, sobre el 100% del capital de Endesa, presentada por E.ON, el gran coloso energético alemán, ofreciendo 27,5 euros por acción y sujeta a un porcentaje de aceptación del 50,01% y la modificación de los estatutos. De este precio se restarán los dividendos pagados antes de concluir la operación. Esta oferta contrasta con los 23,5 euros para el 25% y el 75% restante en títulos de la nueva sociedad, propuesto por Gas Natural. El envite alemán es del orden de los 30.000 millones de euros contantes y sonantes que compara con los 6.700 millones en efectivo propuesto por el grupo catalán para el 25% del capital total. Previo acuerdo con la tecnoestructura dominante en la eléctrica española impulsora de esta nueva situación, todo induce a pensar que existe entendimiento de futuro para llevar adelante esta operación. Es lamentable que, una vez más, la falta de rigor analítico en el estudio y planteamiento de operaciones financieras de altos vuelos conduzca a situaciones no previstas por sus actores al fiarlo todo a la potencia financiera de sus socios de referencia y al manifiesto apoyo político de que viene gozando la oferta de Gas Natural, valores ambos de gran importancia pero incapaces de resistir el embate del mercado en una economía libre y ante una opada correosa y numantina, con el lamentable resultado de que la primera empresa energética española pase a manos alemanas. Lo mismo ocurrió con la pretendida opa de Unión Fenosa sobre Hidroeléctrica del Cantábrico, dificultada por el Gobierno central (Rato), ante la impotencia del gallego y la contra de la Caja asturiana, que concluyó en manos portuguesas. En principio, el orgasmo de Gabarró puede verse interrumpido y las estrategias arriesgadas de Antonio Brufau, impulsor de las actividades inversoras de La Caixa, incluida Endesa, pasan por momentos de incertidumbre. A la disminución de las reservas de Repsol, que afectaron a su credibilidad y cotización, y a sus dificultades en Bolivia y Argentina en el turbio escenario petrolero y gasístico hispanoamericano, se une ahora esta contraoferta de E.ON, que rebasa ampliamente la oferta catalana y que difícilmente será superada, pues aunque La Caixa tenga capacidad financiera para hacerlo, que la tiene, existe una corriente de opinión en los bancos centrales europeos, de la que no es ajena España, sobre la conveniencia de limitar y controlar las inversiones de las cajas de ahorros en sectores industriales expuestos a riesgos que no dominan, criterio al que no son ajenos estamentos superiores de La Caixa, con Fainé al frente, más orientados a la actividad tradicional, en prudente equidistancia de la política, que con tanto acierto mantuvo Vilarrasau. Presumo que tanto La Caixa como Gas Natural ven con alivio la oferta alemana. Endesa cuenta en Galicia con importantes activos de generación cuya consolidación y mejora son de gran interés para la economía gallega. Tanto si prospera la oferta catalana como la alemana corresponde a nuestro Gobierno una presencia activa en la configuración de la nueva situación. La reconversión al ciclo combinado o las térmicas de carbón a través del puerto exterior de Ferrol, así como la regasificación en Mugardos, imprescindibles para el desarrollo industrial gallego, son objetivos que un gobierno responsable no puede eludir. La pretensión de dividir los activos gallegos de generación no sería bueno para Galicia. En esta decisión, Gas Natural, que gozó del favor del Gobierno gallego en Gas Galicia, no puede propiciar el desmantelamiento de las estructuras energéticas gallegas. Se trata de «inversiones patrióticas», como manifestó Fornesa, pues aquí, aunque muchas veces no lo parezca, también tenemos patria. Información en las páginas 2, 3 y 4