En busca del «seny» perdido

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

28 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL PRESTIGIO del seny (buen juicio) en la política catalana ha ido menguando a medida que las fuerzas del tripartito impulsaban un estatuto plagado de inconstitucionalidad, que ahora ha de pasar por la comisión de los retoques para dejarlo limpio como una patena. Porque lo que ha ocurrido en el Parlamento de Cataluña quizá haya estado cerca de lo esperado por los más pesimistas, pero seguro que estuvo muy lejos de lo deseado por los del seny . El liderazgo político -que no hubo- fue sustituido por un proceder continuadamente errático, que avanzaba a empellones y que desembocó en donde era inevitable que desembocase: la desmesura y el despropósito de un texto intervencionista que ha acogotado a toda la Cataluña económica. ¿Por qué digo todo esto? Porque, después de alumbrar el engendro, las fuerzas catalanas -especialmente ERC- se han dedicado y se siguen dedicando a magnificar el texto aprobado en Cataluña, subrayando que en él están contenidos los verdaderos ideales del pueblo catalán..., cuando la verdad es que sólo están reflejados con rigor y precisión sus propios intereses partidistas (y también los de CiU, dicho sea de paso). Está bien que ahora echen mano del altísimo porcentaje de apoyo parlamentario para aturdir al personal. Es legítimo y correcto. Pero eso no cambia la realidad de los excesos que el proyecto estatutario contiene y que deben ser subsanados. De hecho, ya lo han sido en buena medida con el acuerdo entre Zapatero y Mas -que ha producido un sorprendente y benéfico renversement des alliances- y con la ardua negociación comandada por Alfredo Pérez Rubalcaba. Con ello se ha abandonado el mal camino -el de «a ver quién pide más y es más nacionalista»- y se ha recuperado en parte la senda del seny requerido. Pero el equívoco juego tendrá vencedores y vencidos, y entre los primeros aspiran a estar -y pueden estar- el presidente Zapatero y el convergente Artur Mas. No está tan claro que Pasqual Maragall salga bien librado (no se lo merece), ni que ERC obtenga ventajas electorales. El PP aún tendrá que elegir su destino, porque la partida no ha terminado, pero un error puede serle fatal. Así están las cosas, más o menos.